Luca Prodan

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Luca Prodan

Mensaje por ElMg el Vie Ene 16, 2009 2:37 pm

LUCA PRODAN

Luca George Prodan nació en Roma el 17 de mayo de 1953. Su padre era un italiano especialista en arte oriental, mientras que su madre era escocesa, y la familia tenía mucho dinero. Luca, educado en uno de los mejores colegios de Europa (el Grodonstown College), guardó un profundo resentimiento hacia sus padres hasta el día de su muerte.
"Yo me di cuenta de joven de lo que es esa sociedad, pero de verdad me di cuenta," explicaba poco tiempo antes de morir. "Yo fui a un colegio que es el mejor de Europa, sencillamente. Van los hijos de los reyes, tipos de mucha guita. Yo fui a ese colegio, en Escocia. Y yo era muy rebelde en el colegio. Pero era muy bueno en materias, me dieron una beca a Cambridge, a la universidad de Cambridge. Yo no fui. Es muy larga esa historia... Acá en los colegios es todo a golpes, en Argentina, en la mayoría. '¡NENE!' es todo así. San Martín, ¡PLAF! Todo ¡PUM! Ahí era todo 'ahhhh, somos buenos'. Acá es muy obvio, es re-grasa. Te das cuenta, el colegio es una mierda, todo es una mierda. El argentino que es inteligente y sensible se da cuenta. Donde yo fui era todo 'No, vos sos vos...', te daban un librito donde anotabas todas las cosas que tenías que hacer todos los días: dos duchas frías, dos duchas calientes, dos veces lavarte los dientes... Y tenías que decir 'sí, lo hice' o 'no, no lo hice'. Se llamaba el 'training plain', el plan de entrenamiento. Y todas las cosas ponías sí o no, si lo hiciste o no. Si llegaste tarde a una clase, si llegaste tarde a dormir. Se llamaba 'the trust system', el sistema de la confianza. Y era una mentira total, ¿entendés?"
"Mis padres a mí me tienen una envidia impresionante, porque yo hice lo que quise. Y, claro, para hacer lo que querés tenés que bancarte los golpes. No le escribo a ellos hace cuatro años. Pero los ví hace tres años. Están ahí, qué sé yo... El caso es que a mí me trataron mal. ¿Qué tengo, que tratarlos bien porque son viejitos, pobrecitos? Que se vayan a la concha de su madre. Yo era chiquito y me trataban como la mierda. Mi hermana se suicidó, y dejó una carta como de 40 páginas para mis viejos, porque era todo culpa de ellos. Vivimos en una atmósfera de familia sin afecto. El afecto es lo más importante que hay. Entonces yo para qué carajo me voy a importar de ellos. No me importa. Tienen mucha guita. A mí no me importa que si se mueren a mí no me dejan nada".

Los años inmediatamente anteriores a su llegada a la Argentina, fueron los más críticos para Luca. La vida le ofrecería todavía un poco más de acción; lo que probablemente Luca no se imaginaba es que esa breve prolongación ocurriría en una aldea lejana y perdida en el sangriento limbo de una dictadura.

Luca pasó la década del '70, y el estallido punk, en Londres. Tocaba la guitarra y cantaba con distintos grupos en bares de los barrios bajos londinenses. Era un fanático comprador de discos y había trabajado para el sello Virgin Records. Pero tenía grandes problemas con las drogas, y su hermana acababa de suicidarse.
A fines del '80, desde un pueblo de las sierras cordobesas, Timmy McKern le envió una carta a Inglaterra. Luca era un ex condiscípulo del colegio escocés donde transcurrió su adolescencia. McKern había viajado a la Argentina años atrás para visitar a sus padres, que vivían en Hurlingham. Durante su estadía en la casa paterna se enamoró de Inés Daffunchio, y no regresó a Europa. Entonces se casaron. A comienzos de la década, Timmy e Inés pasaban largas temporadas en Happy Valley, una estancia situada en Nono, provincia de Córdoba. En la carta, Timmy invitaba a Luca a vivir en el campo y le enviaba bucólicas fotografías de su familia en la estancia. Cuando recibió la carta de Timmy, Luca viajó a la Argentina, con la idea de alejarse de la heroína, cambiar su vida, comprar vacas y quedarse a vivir en Córdoba. Aterrizó en Happy Valley sin hablar español y se olvidó pronto de las vacas. Por las noches se escapaba a caballo de la casa de Timmy, y se iba al pueblo. Chapurreaba en italiano y en inglés con los paisanos, bebía ginebra toda la noche, hasta que lo ayudaban a subir al caballo, que conocía ya el camino de vuelta.
Rata de ciudad como era, un día decidió viajar a Buenos Aires. En Hurlingham, una noche surgió entre varios amigos la idea de formar una banda. Cantaría Luca; Germán Daffunchio, hermano de Inés, tocaría la guitarra, y Alejandro Sokol el bajo. En lugar de vacas, con los 20.000 dólares que tenía, Luca compró todos los equipos. Solamente les faltaba el baterista, y Luca recordó a una amiga de Manchester, Stephanie Nuttal. Le mandó una carta que decía: "Si estás aburrida, vení." Cuando Stephanie llegó, le compraron una batería y empezaron a tocar. El primer show tuvo lugar en Caroline, un bar de El Palomar. Cuando llegó el momento de elegir el nombre del grupo, pusieron varios papeles en un sombrero y una de las hijitas de Timmy sacó uno: Sumo.
Después del desembarco argentino en Malvinas, Stephanie volvió a Londres y el grupo decidió que Sokol tocara la batería. Un vecino de Timmy e Inés, Diego Arnedo, pasó a tocar el bajo. Y más tarde se les unió Roberto Pettinato, director de Expreso Imaginario. Por entonces empezaron a tocar en el Café Einstein. Después de tocar, volvían al Oeste, y muchas veces, antes de llegar a casa, Timmy preguntaba: "¿Qué quieren, la plata o ir a comer pizza?". Invariablemente terminaban comiendo pizza y bebiendo todo el alcohol que permitían las escasas recaudaciones.

Luca era muy consciente de su importancia para Sumo, de su carisma y de su capacidad como compositor. "Sumo es como un casamiento," explicaba. "O sea que estamos casados en beneficio mutuo. Para divertirnos con la música, para ser creativos con la música, y para ganar guita para poder vivir y comer. Y entonces si nos peleamos se caga todo. Y más para ellos, porque si yo me voy de Sumo, si yo me enojo con ellos... Ese es mi poder en Sumo: si yo me voy, no existe esto. Yo soy el que es más carismático y el que habla más y el que le da más bola a la gente. Los otros, directamente... Pettinato se hace el agrandado... Vos me parás a mí, pero si vos parabas a Pettinato en la calle, por ahí te miraba mal, con desprecio. Esa es la diferencia."
Como compositor, su modo de trabajo era bastante caótico pero de vez en cuando lograba cosas buenas, una bella melodía o la articulación de una idea. "La música me sale fácil, es una manera muy fácil de ganarte la vida," declaró. "No tuve que estudiar, porque me sale. Si yo quiero ahora voy y hago diez temas, diez temas que sirven. Vuelven en dos horas y están diez temas. Pero no lo hago porque soy un vago. Pero si vos me decís, 'Bueno, ¡dale, loco! Volvemos en dos horas', yo me meto ahí al piano o con la guitarra y te pelo diez temas, nueve. Me sale fácil, me es fácil. No tengo miedo al escenario y a hacer guita. Trabajás poco, tenés tiempo para hacer otras cosas. Y viajás... Cualquier idiota puede agarrar una guitarrita y hacer un tema. Cualquiera puede. Pero hacerlo bien, y no pelearse, y hacer un buen show, y cuidar todo: eso es difícil. Cualquiera puede hacer un grupo de rock si tiene guita. Ojito... Yo tenía, yo invertí 20.000 dólares en Sumo. Pero a mí me pagan igual que al fucking Roberto Pettinato que no hace nada. Yo no es que gane más que los demás. El no hace un carajo, nunca subió un equipo, nunca puso un mango, siempre afanó. Yo lo re-quiero, pero es un trolo."
Sumo (ahora con la presencia de Mollo y Alberto Troglio) editó en 1983, de manera independiente, un cassette, Corpiños en la madrugada, del que se hicieron 300 copias. Fue re-lanzado comercialmente en 1992.
Pero su verdadero debut discográfico se llamó Divididos por la felicidad, y apareció en 1985. "No es una coincidencia que el disco de Sumo se llama Divididos por la Felicidad, que sería 'Divided by Joy'," explicaba Luca. "Joy Division era la división de entretenimientos, una parte de Auschwitz, donde estaban las prostitutas. O sea que había prostitutas en Auschwitz, y esa parte del campo de exterminación se llamaba 'Joy Division', división de entretenimiento. Ese conjunto tomó su nombre por eso, y a mí ese conjunto me ayudó mucho, cuando yo vine a la Argentina los escuchaba mucho a ellos, y estaba muy influenciado. Cuando empezó Sumo yo quería hacer una onda tipo Joy Division, aunque era con músicos de acá que ni sabían quiénes eran Joy Division."

"En un principio, eran casi todos temas míos, cuando yo tocaba la guitarra," recordaba Luca hacia el año 1986. "Después la cosa fue cambiando, entró una onda mucho más reggae, nos desdoblamos en la Hurlingham Reggae Band (que era únicamente reggae) y Sumo, por su parte, se puso más pesado. Y Fargo era el violero de la Hurlingham. Después se unieron los dos grupos otra vez, Fargo se fue con Patricio Rey, yo me fui a Europa, y cuando volví con Sumo comenzamos a hacer temas de la Hurlingham... Ahora Sumo es medio reggae y medio pesado. En fin: medio raro".
Medio raro. Exactamente así es el sonido de Sumo. A mitad de camino entre el reggae, medio festivo y jocoso, la melancolía sin fin de Joy Division, y el post-punk desafinado, tocado por un puñado de músicos que al conocer vagamente las fuentes, las recreaban deformándolas.
El segundo disco de Sumo fue Llegando los monos, del año 1986. Contenía temas como "Heroína", la divertida y devota "TV Caliente", el reggae angustiado de "No good", y las más conocidas, si no las más interesantes, "Los Viejos Vinagres" y "Que me pisen".
Lentamente, Sumo y Luca se volvían cada vez más populares. Luca tenía bastante que decir sobre "la enfermedad del poder", y sobre su propio poder sobre un público cada vez más devoto. "Manejar el poder es como manejar explosivos", declaró. "Te podés hacer mierda vos mismo. Ponele que estás con un público, y vos tenés onda con la mayoría de la gente, y de repente hay diez tipos que están jodiendo adelante. Pero jodiendo de verdad, no haciendo pogo, esos son unos pendejos, está todo bien, que bailen. Pero no, cuando empiezan a tirar cosas, o de verdad a ser violentos, ahí yo apelo a los demás. Por ejemplo, en Córdoba había cuatro tipos que tiraban cosas al escenario. Yo les dije: 'Bueno', me paré en el medio de un tema, dije: 'Bueno, OK. Acá hay cuatro tipos que están tirando cosas, ¿y ustedes quieren escuchar música?' y 5.000 personas diciendo '¡Sí!'. Y yo dije, 'Bueno, acá hay cuatro que a nosotros que queremos tocar, no nos dejan tocar, nos están tirando cosas. Está este con la remera ahí, con la remera blanca...' ¿Sabés cómo se esfuman? Por ahí hay una patota de quince tipos que son re-hinchas de Sumo y van ahí y los hacen pelota. Los tipos saben, yo no puedo tirarme ahí... siempre. Eso se puede usar. Ahora no pasa nada. Antes sí pasaba, pero ahora no, porque sabe la gente que si nos viene a ver a nosotros y nos empieza a tirar cosas... Una vez en Cemento, estábamos tocando un tema y de repente digo, 'ey, ¿qué pasa? No hay más bajo' y miro y no estaba el bajista. No estaba. Y digo, '¿qué pasó?', y claro, le tiraron una madera que le golpeó en la cara y él bajó del escenario y lo fue a cagar a piñas al tipo. Así nomás: se sacó el bajo, lo puso ahí, y ¡PA! y ¡PA! y chau. Ahora no, yo me tiro, él bajó por la escalera. Yo me tiro del escenario."
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Re: Luca Prodan

Mensaje por ElMg el Vie Ene 16, 2009 2:39 pm

También había un lado intolerante en Luca, que se volvía explícito, por ejemplo, cuando hablaba del rock argentino. Fortalecido por el dolor, la rabia y la soledad, Luca había dejado muy atrás su vida de niño rico en Europa. Había sufrido mucho en el proceso y parecía no tolerar los puntos medios y la hipocresía de algunos músicos argentinos, no demasiado interesados en hacer coincidir un mensaje con un modo de vida; y algunos de ellos ni siquiera interesados en transmitir un mensaje. Luca no era la persona más apropiada para perdonar ese pecado.
"El rock es música en inglés. Chau", declaró. "Que se vaya a la concha de su madre el rock nacional. El rock es música en inglés, y basta. ¿Quién vende más acá, Zas o the Police? ¿Por qué? No es tanto que no me gusta la música misma, es que casi la totalidad de los músicos de rock argentinos son unos pajeros. Yo no los invitaría a comer a mi casa. Yo por ahí a Pipo, a Pipo Cipolatti lo invitaría porque es divertido. Pero... alguien que sea conocido ahora... ¿Miguel Mateos? Aunque votó a Sumo en el coso ese como mejor conjunto... ¡Miguel Mateos votando a Sumo! ¡Me quería matar cuando hizo eso! El no. Gustavo Cerati tampoco, es un chetito, con toda la guita de papi, que se pinta, se pone el pelito así y todo eso; es un pelotudo, yo lo conozco, encima no es un buen tipo, no es una buena persona. Miguel Abuelo es un hijo de la gran mil puta. Es un chorro, es un hipócrita, no es una buena persona. Así nomás. ¿De quién más podemos hablar? Los Violadores: empezaron con buenas intenciones y ahora son unos chetitos, pero no hablo de la música, hablo de ellos. Mirame a mí, mirame dónde vivo, yo vivo acá porque a mí no me importa la gente, no me importa la televisora color, y la mina rubia, alta, linda... No me importa eso, y a la mayoría acá sí le importa... Todos Tus Muertos, yo leí un reportaje con ellos, son hipócritas, hablan de que 'nosotros somos de verdad' y todo así, ¿qué de verdad?, si quieren tener un Mercedes Benz... Es todo mentira. Tocan dos veces en el centro Parakultural y creen que son, no sé, Jimi Hendrix, the Beatles, y son cuatro pelotudos de Villa Devoto... Yo vivo de la música, a cualquiera le gustaría ser famoso, hasta que te peleás con tu novia, salís a la calle y hay 40 idiotas de un colegio que te piden autógrafos y vos estás ahí, realmente mal, y tenés que ser amable. Si no dicen, 'ah es un agrandado'. Yo sigo siendo yo mismo, hasta me puse más mona, cada vez estoy más hecho pelota."

"A mí me ocurrió una cosa epifánica", declaró el periodista Carlos Polimeni a mediados de los '90, recordando una tarde de 1986. "Sumo había hecho un recital importantísimo en Obras, que para mí fue el mejor de la historia de la banda, en el año '86. En un año que era como muy crítico en muchas cosas en el país, en el rock también, para mí había un parate creativo grande. Yo escribí un comentario muy laudatorio de ese show en el diario Clarín que se llamó, "En el medio de la crisis el rugido de Sumo", [...] estaba en las postrimerías de su fracaso el plan austral, venía la obediencia debida, empezaba a cundir el desencanto respecto de qué iba a hacer realmente Alfonsín en el gobierno... Sumo llenó dos Obras, fueron recitales muy gruesos, Luca estaba mejor que nunca en su vida, el año '86 posiblemente fue el mejor de Luca en su carrera artística acá. Y la gente parecía que no quería irse nunca de Obras, habían sido 10.000 personas en el fin de semana. Y daba la impresión de que Luca se había convertido ya en una estrella del rock de acá, por todo lo que ocurrió. [...] Era como un momento muy especial. Y yo me fui con esa idea: Luca ya es una estrella. Y al día siguiente, el lunes siguiente yo vine a una oficina de rock, Abraxas, y caminando por Paraguay, veo chicas saliendo de un colegio vestidas de secundaria, era mediodía, y a Luca sentado en el borde de la escalinata, sentado sobre sus tobillos, con unos lentes oscuros, con toda la ropa rota, mirando el piso fijamente. Me acerqué y le digo, 'Luca, ¿qué hacés?', y él me dijo, 'Descanso. Vengo caminando del Abasto, y me cansé y estoy acá'. Y las chicas empezaron a rodearlo y a mirarlo, pero lo miraban como a una especie de mendigo punk, o como un linyera, como alguien raro, y Luca se hinchó y cruzó a [la plaza]. Y me dijo 'vení, acompañame.' Y tenía como un bolsito tejido, y sacó un sánguche de salame, que era pan negro y salame cortado grueso, con cuchillo, y me invitó. Y a mí no me daba para comer a esa hora y le dije 'no, Luca, gracias', y me dice: 'No, lo que pasa es que casi no dormí desde Obras y andaba caminando'. Y yo noté que el tipo no tenía ninguna conexión con su supuesta realidad de estrella rockera. Se suponía que a esa hora cualquier otra estrella rockera había cobrado su parte de los conciertos y estaba en algún lugar del mundo retozando o que estaba disfrutando. Pero él estaba totalmente expuesto a la curiosidad de la gente en la calle, y la gente no lo reconocía como una estrella de rock, lo interpretaba como un mendigo, un tipo raro, un loco... La situación no dio para más y yo me fui, y Luca se quedó sentado, y salí como dos horas después de Abraxas y con curiosidad volví a ver si estaba Luca, y Luca estaba sentado en otro banco durmiendo. En el banco de plaza, durmiendo como un linyera a las tres y media, cuatro de la tarde, y todo era muy alucinante, la mezcla entre su poder de convocatoria y lo que él producía sobre el escenario con la gente y su realidad diaria. No se la creía, nunca se la creyó, pero ni aún en los momentos más efervescentes se la creía, seguía siendo un solitario, un mendigo de la ciudad".

En 1987, los integrantes de Sumo regresaron al estudio, para registrar su tercer álbum, After chabon, el preferido de Luca, que contenía dos canciones notables, la sentida "Lo quiero ya" y "Mañana en el abasto".
Respecto a esta última, Carlos Polimeni le explicaba a Jorge Lanata, hace unos años, por qué Luca Prodan, un italiano, fue el que mejor describió el Abasto: "Yo creo que porque tuvo la mirada del extranjero sobre la zona. La persona que transita demasiado por el Abasto, la que vivió acá, la que no lo ve con ojos de turista, no ve -simplemente está acostumbrada a un paisaje. Y Luca describió el Abasto: esa música que suena ahí, esta gente que nosotros vemos y que todos pueden imaginar, la gente común de un lugar, con la mirada del de afuera, del que descubre todo por primera vez, del que se lo plantea. Y la describió así sencillamente. Parece mentira pero casi todo el mundo coincide en que no hubo una canción argentina de ningún género, ni de Gardel ni del folklore urbano posterior ni de Piazzolla ni de nadie que hablara del Abasto como la canción de Luca. No en vano, además, es su tema más famoso... El estaba produciendo en sí mismo un proceso como de porteñización o de argentinización hacia el final de su vida. Y la mirada extranjera e irónica que él tenía sobre todo eso, sobre la aldea -que él veía después de haber visto otros mundos, otras posibilidades: Londres, Roma, Europa en general, Africa, Asia, se había tornado un poco más piadosa sobre nosotros. No era tan irónica sino que estaba un poco comprometida. Y él sentía la necesidad en los últimos momentos de su vida activa, de empezar a reflejar eso, de componer en castellano. 'Mañana en el Abasto' es una de las pocas canciones que Luca pensó y escribió en castellano. Y cualquiera que conozca la obra ve que eso tuvo otro sabor. Su destino, me parece, era el de la argentinización total. El ya estaba decidido a quedarse acá hasta que se muriese. Y esa canción fue la primera gran pista de lo que podría haber sido su obra, su obra de acá. No pensada en inglés ni en italiano sino en español... Cosa que es fácil de entender para los que vivimos acá, que nos cuenten nuestra realidad desde la propia realidad que nosotros transitamos, y medio difícil para el que venía de afuera, que estaba tentado a la pintura turística de esta realidad. [...] 'El Abasto' no es una canción nacida de la experiencia de pasar y sentarse en una esquina. Luca vivía en el Abasto, vivió un tiempo de su vida y le cantaba ahí al lugar que sentía."

Esa argentinización que estaba sufriendo Luca, su creciente amor por Argentina, no le impedía ver las cosas con el espíritu feroz de siempre. "Yo soy un tipo que viví mucho por ahí, y seguí con mi locura", declaró poco antes de morir. "Hay gente que ya a mi edad, que están re-locos cuando tienen 17 años, y de repente se casan, se ponen de empleados bancarios y se casan con una boluda de Villa Devoto, y chau. Y yo no, yo sigo para adelante... Les gusta, qué sé yo. Acá la gente de la nueva generación de argentinos que viene... Los de mi edad son todos sufridos, por el proceso y todo eso. Están mal. Pero los nuevos, no, vienen de otra onda, eran chicos cuando desaparecían gente. [...] Eso le dolió mucho a mucha gente de acá. Yo tampoco lo viví ese proceso. Yo vine en el '80. Pero no viví la represión, no la veía. Porque a mí no me reprimía nadie... Yo no quiero ser argentino. Los argentinos tienen que pedir permiso para dejar el país. Tienen que votar a unos pelotudos, ¿a quién votan? El PI, la UCEDE. Son unos hijos de puta. ¿Cómo vas a votar a esos? En Italia, por ley soy un enfermo mental, tengo el artículo 28b: yo soy un enfermo mental, ¿te das cuenta?. De verdad. [Lo determinó] un médico. Yo lo hice. No hice la colimba, no quería hacer la colimba. Yo hice seis años en un colegio donde tiré bombas, tiré con bazucas, marché en una banda de gaitas, con los militares, hice de todo, navegué, hice de todo, ¿qué cazzo me va a decir a mí la colimba en Italia? ¿Qué me van a hacer? ¿Pelar papas por un año en un lugarcito, con unos sargentos que te quieren martirizar? Gracias, no. Entonces yo no la hice y me pusieron en la cárcel militar, dos veces. Tres meses una vez, otra vez dos meses. Deserté, no lo hice. Yo vivía en Inglaterra, iba de Italia a Inglaterra, Italia a Inglaterra. Cuando me agarraron acá, agarré al médico y le dije: 'Mire, yo me tomé todas las drogas, soy un re-drogadicto'. Era, en esa época. Ahora no, ahora soy alcohólico nada más. Y le dije: 'No quiero, no quiero hacerlo, no sirvo, yo voy a hacer quilombo. Me ponen ahí y yo voy a desertar, van a tener que emplear jueces...'. Y le conté lo del colegio, que yo ya hice todo, tuve demasiada disciplina, desde los 6 años, por eso soy tan indisciplinado ahora. Porque como reboté, para decir 'andá a la mierda'. Yo le decía eso al tipo. Y el tipo me dijo: 'Bueno, hay que hacer un informe, ¿qué drogas tomó?' Y yo le dije, '¡vamos...!', ¡era una lista así!... Y el tipo veía que yo no era un tipo estúpido, un tipo perdido. Pero me dijo, 'mirá, te tengo que dar el artículo 28b, que significa que no podés votar', y yo dije '¡Guauuuu!, ¡qué suerte!' y me dijo, 'y no podés ser empleado estatal', y yo dije '¡iujuuuu! ¡buenísimo! Me estás dando un regalo'. Entonces yo para la ley italiana soy un enfermo mental. El artículo 28a es 'puto', el artículo 28b es 'enfermo mental', eso soy yo, y el c es 'drogadicto'. El no me dio el c, el b me dio."

El 22 de diciembre de 1987 Luca fue encontrado muerto, víctima de una cirrosis hepática. Tenía 34 años. Time fate love, un disco grabado en 1981 junto a Sokol y Daffunchio, fue su disco póstumo, una colección de baladas que no dejaban de trasudar melancolía londinense.

"Yo no tengo cosas como objetivos o metas para el futuro", había declarado en 1986. "Fijate que hay mucha gente que vive en el pasado, porque tuvo cosas muy buenas. Pero yo no quiero. Si quisiera, podría volver al pasado... estar con mi familia en Italia, comer a la una y a las ocho de la noche, no tener problemas, ir en el yate en el verano y a las montañas en invierno. Pero no lo quiero. Y el futuro no me importa. Sólo me importan cosas afectivas."

"Soy medio vidente. Todos los temas de Sumo, todos, desde el primer cassette al último, todos son predicciones," explicaba pocos días antes de morir. "No lo hice a propósito. Yo hago los temas en el acto, por ahí hay algún estribillo que ya está. Las letras están hechas en el estudio, yo las hago mientras que estoy grabando, me las invento. Y nunca sé de qué carajo estoy hablando. Después al año, a los dos años, escucho y pasó exactamente lo que yo había cantado. Mi hermano también es vidente. El sabe exactamente lo que me pasa a mí, a mí acá. Y yo ni me comunico con él. Y él me escribe cartas, y me manda citas, temas, en todos me está diciendo 'cuidado, Luca', y me está diciendo cosas que él sabe que me están pasando. Es muy raro, no sé cómo explicarlo".

Su muerte, temprana pero no inesperada, terminó de convertirlo en un personaje trágico; parecía haberle seguido los pasos desde siempre. Es natural preguntarse cómo aguantó tanto; si llegó desde Londres desahuciado, y vivió una vida de alcohólico callejero en la Argentina. El mismo se consideraba un guerrero. Pero era un guerrero autodestructivo, que luchaba constantemente en dos frentes. ¿Cómo se logra vivir así durante mucho tiempo? No se logra. Simplemente. El tiempo que se vive es un breve estallido de luz y sombra. Exactamente las características que ofrece la música de Prodan, desde los momentos más caóticos y los más divertidos y los más altos musicalmente de Sumo (indudablemente con "Mañana en el Abasto" en primer lugar), hasta la melancolía espinosa de su disco solista póstumo.

Es difícil saber con claridad cómo fue alguien que murió hace tiempo, alguien cuya vida y cuyas palabras estuvieron marcadas por las contradicciones. ¿Cómo se veía Luca a sí mismo? "Yo soy guerrero. En cada tribu hubo un hechicero, un sabio, un puto, las mujeres que cuidaban los nenes y hacían la comida. Y había los guerreros y los cazadores. A veces los guerreros y los cazadores hacían las dos tareas, y yo me considero como un guerrero y un cazador."
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